8 days ago
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1 min readFirmé que era mío. No podía usarlo.
El 16 de septiembre tenía que lanzar mi primera empresa. No lancé. La fórmula estaba lista. El lote, fabricado. Lo que no estaba listo era lo que nadie mira cuando planifica un lanzamiento: quién tenía las llaves. Dominio, web, tienda, cuentas, archivos fuente. Todo contratado, todo pagado, todo —sobre el papel— mío. Y sin embargo, el día que necesité entrar, no pude. Los accesos seguían en manos de quien los había construido. Trabajo con contratos. Sé distinguir propiedad de posesión; lo...