Hola,
Segundo número. Misma regla que el primero: una decisión real, lo que costó, y lo que haría distinto.
La decisión. Contratar una inspección de calidad independiente antes de aceptar la producción. Un tercero, pagado por mí, para revisar lo que el proveedor ya daba por revisado.
Por qué no estaba en el presupuesto. Porque el plan contaba con que el control lo hacía el fabricante. Y lo hacía. Pero "ya está revisado" no es un dato: es una frase. No dice quién revisó, contra qué especificación ni qué pasa si el resultado no coincide con lo que yo firmé. Llevo años diciéndole eso a mis clientes sobre sus contratos. Tardé 6 semanas en aplicárselo a mi propia producción.
Qué costó. 1450 € que no existían en ninguna hoja de cálculo. Y 15 dias de retraso, porque una inspección no se hace en una tarde y el calendario no la esperaba.
Qué encontró? Eso lo contare en la proxima edición .Sin la inspección, ese problema lo descubre alguien con su nombre en el pedido, no yo.
Lo que se movió detrás. La fecha de recepción. El stock disponible el día 16. El contenido que dependía de tener producto delante de la cámara. Lo peor de una estimación equivocada no es el número: es todo lo que colgaba de él y se movió a la vez.
Lo que haría distinto. Presupuestar la desconfianza desde el primer día. Una línea fija: verificación externa, un porcentaje sobre el coste de producción. No como excepción cuando algo huele mal, sino como parte del precio de fabricar fuera. El fabricante no es el enemigo. Pero su control de calidad protege su contrato, no el mío.
Lo que viene. El miércoles 16 lanzo. A partir del 17, este boletín deja de contar una cuenta atrás y empieza a contar una operación real: unidades, devoluciones, lo que falla. Sin adornar. También las demoras y cambios de fechas en el lanzamiento.
Andrea
P. D. Si estás firmando ahora con un fabricante, un distribuidor o una agencia que te llegó con el contrato ya redactado, responde a este correo con la palabra contrato. Reviso cinco sin coste antes de octubre.
See you next week!